La Tortuga Siempre Gana
Este artículo va dirigido principalmente a emprendedores. Pero si tú no te consideras emprendedor y aun así estás pasando por un proceso difícil, frustrante o lento… créeme que esto también es para ti.
Hoy quiero hablarte de algo muy simple, pero muy poderoso. De una fábula que probablemente conoces desde niño: la liebre y la tortuga.
La fábula que muchos conocen, pero pocos entienden
La historia es sencilla. La liebre reta a la tortuga a una carrera, burlándose de su lentitud, alardeando de su velocidad, confiándose demasiado.
La carrera empieza. La liebre corre, corre, corre… y como sabe que es mucho más rápida, se distrae. Se confía. Se relaja.
¿Y la tortuga qué hace?
Camina. Camina. Camina. Camina.
La liebre vuelve, retoma la carrera, corre otra vez, y vuelve a distraerse.
¿Y la tortuga?
Camina. Camina. Camina. Camina.
Así pasó toda la carrera. La liebre confiada. La tortuga enfocada.
Y al final, como ya sabes, la tortuga ganó.
¿Qué te quiero decir con esto, mi hermano?
Aunque veas que otro vaya corriendo, tú sigue:
Camina. Camina. Camina. Camina.
Aunque veas que el otro se distrae, tú sigue:
Camina. Camina. Camina. Camina.
Aunque veas que vuelve y corre, tú sigue:
Camina. Camina. Camina. Camina.
Debes tener una sola cosa clara en tu mente:
Lento, pero firme.
Nunca te salgas del camino. Nunca te detengas. Aunque te veas lento, vas a llegar.
Te hablo directo, sin conocerte
Mi hermano, yo ahora mismo estoy en el baño de mi casa escribiendo esto. Literal.
No te conozco. No sé quién eres. No sé de dónde vienes.
Pero confío en ti.
¿Sabes por qué?
Porque si eres como la tortuga, vas a lograrlo.
Lo único que tienes que hacer es confiar en ti, aunque veas que otros lo hacen rápido.
Edúcate… pero de verdad
Soy un joven de 21 años.
Y cuando antes me decían “edúcate”, yo pensaba que se referían a leer un libro de matemáticas, sociales o naturales.
Bro… no tiene nada que ver con eso.
Edúcate en el ámbito en el que te estás desarrollando. Escucha libros. Escucha audiolibros.
Hazlo. Te va a cambiar.
Créeme.
Yo antes no leía libros, porque en la escuela me hicieron odiarlos.
Ahora estoy leyendo. Y mi mente no es la misma.
Para cerrar
Cuídate, mi hermano. Te quiero mucho.
Lento, pero firme.
Esa frase, si te la llevas contigo, es lo que pagas por haber leído hasta aquí.

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